Si en el artículo anterior hablábamos del origen de la teoría moderna de la computación y los primeros estudios sobre inteligencia artificial, algo que marcaría posteriormente el camino hacia las máquinas recreativas y los videojuegos, a lo largo de las próximas líneas vamos a conocer el surgimiento de las conocidas como consolas primitivas y algunos de los primeros juegos.

Allá por los años 50 con la televisión totalmente implantada en los hogares americanos donde cerca del 90% disponían de al menos un aparato de televisión, hubo quién comenzó a plantearse la posibilidad de usar esos exitosos aparatos para otros usos que no fuese la simple recepción de programas. Algunos de los primeros en hacerlo fue la Compañía Dumont en el año 1947. En ese año exploraron la idea de permitir a los espectadores jugar con sus aparatos de televisión. Dos de sus empleados, Thomas Goldsmith y Estle Mann, fueron los encargados de patentar un tubo de rayos catódicos que permitía a los espectadores disparar misiles hacia un objetivo, aunque nunca llegó a comercializarse.

Fue unos años más tarde cuando Ralph Baer, ingeniero e inventor alemán conocido como el padre de los videojuegos, se planteó ir más allá de la mera recepción de imágenes a través de los aparatos de televisión. Una idea que no desarrolló de forma inmediata ya que no fue hasta el año 1972 cuando presentó al mercado la primera videoconsola de la historia, la Magnavox Odyssey.

Pero como decimos eso fue en los años 70, un década antes seguían dando sus pasos hacía un concepto de videojuegos que estaba aún por definir, lo más parecido a un videojuego que se había visto en aquella época fue el Nimrod de John Makepeace Bennett. Fue el primer ordenador construido para ejecutar un videojuego. Sin embargo, fue el norteamericano, William Higinbotham quién sirviéndose de un programa para el cálculo de trayectorias y un osciloscopio, creó el primer videojuego que permitió el juego entre dos personas, el Tennis for Two. Se trataba de un simulador de tenis de mesa.

Después, Steve Russell, un estudiante del Instituto de Tecnología de Massachussets, creo el mítico Spacewar, mediante el uso de gráficos vectoriales. En este juego, dos jugadores controlaban la dirección y la velocidad de dos naves espaciales que luchaban entre ellas. Además, fue el primero en cosechar cierto éxito especialmente dentro del ámbito universitario.